Categoría: Literatura (2005-2006)
8 Marzo 2006
El narrador, cuando cuenta en estilo directo lo que alguien dijo, puede usar diferentes verbos de “decir”:
Admitir, responder, replicar, preguntar, ofrecer, protestar,, indicar, gritar, observar
También se puede usar el verbo “decir” más un adjetivo, un adverbio o un sintagma preposicional que expresen la actitud o la forma de hablar del personaje:
Dijo indignada; dijo con indignación, dijo pausadamente
La mesa estaba puesta delante de la casa, bajo de un árbol, y la Liebre de Marzo y el Sombrerero estaban tomando el té. Entre ellos había un Lirón, profundamente dormido, sobre el cual apoyaban los codos, a modo de cojín, y hablaban por encima de su cabeza. «Muy incómodo para el Lirón» – pensó Alicia– claro que, como está dormido, probablemente ni se entera.»
Aunque la mesa era grande, los tres se apretujaban en uno de los extremos.
―¡No hay sitio! ¡No hay sitio! —, gritaron al ver llegar a Alicia.
―¡Hay sitio de sobra! — dijo indignada Alicia, y se sentó en un gran sillón, en un extremo de la mesa.
—Sírvete algo de vino —ofreció la Liebre de Marzo.
Alicia miró por toda la mesa, pero allí sólo había té.
—No veo ningún vino —observó.
—No lo hay —admitió la Liebre de Marzo.
—Pues entonces, tal ofrecimiento es una descortesía de su parte —dijo indignada Alicia.
—También lo es de tu parte sentarte sin ser invitada —replicó la Liebre de Marzo.
—No sabía que la mesa era de su propiedad —respondió Alicia—: está servida para más de tres personas.
—Tú necesitas un buen corte de pelo —indicó el Sombrerero. Había estado examinando a Alicia con mucha curiosidad, y ésta fue su primera intervención..
—Y usted debería aprender a no hacer comentarios personales —dijo Alicia con severidad—: resulta muy grosero.
El Sombrerero, al oír esto, abrió de par en par los ojos, pero se limitó a preguntar:
—¿En qué se parece un cuervo a un escritorio?
Lewis Carroll, Alicia en el país de las maravillas (texto adaptado)
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8 Marzo 2006
El narrador en primera persona
El narrador en primera persona está limitado por lo que ha visto personalmente o por lo que le han contado. No puede contar más de lo que él ha podido saber. El autor del relato ha de tener en cuenta continuamente esta limitación del narrador.
Esta limitación es muy importante para el relato fantástico: el lector no está seguro de qué interpretación hay que dar a los hechos, porque éstos se presentan tal como los percibe el narrador.
El narrador testigo puede tomar adoptar el punto de vista de un personaje y contar desde lo que este personaje percibe o siente. Un ejemplo de ello es La soga, de Silvina Ocampo.
El narrador en tercera persona
Hay un tipo de narrador en tercera persona, llamado omnisciente, que no tiene ninguna limitación para conocer los hechos que narra. Incluso cuenta lo que los personajes piensan o sienten.
Este tipo de narrador es poco útil ara el cuento fantástico. El narrador en tercera persona de un cuento fantástico ha de tener limitado su conocimiento de los hechos: los presenta desde el punto de vista de algún personaje. De este modo se mantiene la ambigüedad en el lector.
La capa, de Dino Buzzati, es un ejemplo de relato en tercera persona en el que el narrador adopta el papel de un personaje.
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7 Marzo 2006
¿Quién cuenta?
Un joven jardinero persa dice a su príncipe:
—¡Sálvame! Encontré a la muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche quisiera estar en Ispahan.
El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:
—Esta mañana, ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?
—No fue un gesto de amenaza — le responde — sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispaham esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahan.
Narrador en primera persona: el narrador puede ser uno de los personajes que intervienen en la acción. En el relato anterior, el narrador podría ser la muerte, o el joven jardinero, si es que consigue vivir para contarlo. Tendríamos en ese caso un narrador en primera persona:
Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas anti-guas sucumben a la más ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia. (Julio Cortázar: Casa tomada)
- Puede darse el caso de que el narrador se señale a sí mismo mediante la primera persona, pero no es más que un testigo de la acción:
A Antoñito López le gustaban los juegos peligrosos: subir por la escalera de mano del tanque de agua, tirarse por el tragaluz del techo de la casa, encender papeles en la chimenea. Estos juegos lo entretuvieron hasta que descubrió la soga, la soga vieja que servía otrora para atar los baúles, para subir los baldes del fondo del alji-be y, en definitiva, para cualquier cosa; sí, los juegos lo entretuvieron hasta que la soga cayó en sus manos. Todo un año, de su vida de siete años, Antoñito había esperado que le dieran la soga; ahora podía hacer con ella lo que quisiera. Prime-ramente hizo una hamaca colgada de un árbol, después un arnés para el caballo, después una liana para bajar de los árboles, después un salvavidas, después una horca para los reos, después un pasamanos, finalmente una serpiente. Tirándola con fuerza hacia delante, la soga se retorcía y se volvía con la cabeza hacia atrás, con ímpetu, como dispuesta a morder. A veces subía detrás de Toñito las escaleras, trepaba a los árboles, se acurrucaba en los bancos. Toñito siempre tenía cuidado de evitar que la soga lo tocara; era parte del juego. Yo lo vi llamar a la soga, como quien llama a un perro, y la soga se le acercaba, a regañadientes, al principio, lue-go, poco a poco, obedientemente. Con tanta maestría Antoñito lanzaba la soga y le daba aquel movimiento de serpiente maligna y retorcida que los dos hubieran podi-do trabajar en un circo. Nadie le decía: “Toñito, no juegues con la soga.” (Silvina Ocampo: La soga.)
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6 Marzo 2006
Se narra en estilo directo cuando el narrador deja que oigamos directamente lo que los personajes dicen o piensan.
Se pueden usar varios procedimientos:
a) Se introducen las palabras de los personajes con un verbo de “decir” y dos puntos. Las palabras del personaje se indican con una raya de diálogo (Bloq Num. y Alt + 0151)
Soltó una brusca carcajada, tras de lo cual añadió:
—¿Qué le parece, señora? Le haremos compañía hasta mañana, ¿no está mal, eh?
(Cristina Cerrada: Tránsito)
b) Las palabras de los personajes no se introducen con el verbo de “decir” y los dos puntos. El verbo de “decir” se pone al final de las palabras de los personajes o se intercala en ellas y se separa con las rayas de diálogo. Junto con el verbo de “decir” pueden aparecer otras informaciones:
La automovilista (negro el vestido, negro el pelo, negros los ojos pero con la cara tan pálida que a pesar del mediodía parecía que en su tez se hubiese detenido un relámpago) la automovilista vio en el camino a una muchacha que hacía señas para que parara. Paró.
—¿Me llevas? Hasta el pueblo no más —dijo la muchacha.
—Sube —dijo la automovilista. Y el auto arrancó a toda velocidad por el camino que bordeaba la montaña.
(Enrique Anderson Imbert, La muerte)
—Cuidado —decían los habitantes de la ciudad cuando algún turista iba a pasar al lado de la pared—, cruce la calle. Esa pared puede caerse.
(Javier Villafañe, La pared)
—Muchas gracias —dijo la muchacha con un gracioso mohín—, pero ¿no tienes miedo de levantar por el camino a personas desconocidas? Podrían hacerte daño. ¡Esto está tan desierto!
Enrique Anderson Imbert, La muerte
c) No se usa el verbo de “decir” ni como introducción a las palabras de los personajes ni intercalado en ellas.
—No, no tengo miedo.
—¿Y si levantaras a alguien que te atraca?
—No tengo miedo.
—¿Y si te matan?
—No tengo miedo.
(Enrique Anderson Imbert, La muerte)
d) No se usa el verbo de “decir” y se intercalan en las palabras de los personajes informaciones sobre éstos o sobre su entorno:
—¿Qué dicen, amigos, se lo dije o no? —sacudió una y otra vez la pequeña cabeza bajo la gorra de plato, y dirigió de nuevo la vista hacia la carretera—. No hay taxis después de las diez.
(Cristina Cerrada: Tránsito(
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27 Febrero 2006

1. Toma una situación de la vida cotidiana (una casa, una calle, un barrio, un Instituto, un objeto... como los que tú conoces).
2. Elige uno de los mecanismos del cuento fantástico para alterar esta situación (relee el artículo en el que se explican estos mecanismos).
3. Enumera algunos hechos que pueden resultar de esta alteración de la realidad cotidiana.
4. Si todavía no sabes cuál va a ser el desenlace, deja el final abierto.
5. Usa el presente de indicativo.
6. No introduzcas todavía detalles en el argumento (nombres propios, descripciones...)
7. Introduce el argumento de este modo:
"El cuento fantástico que voy a escribir tiene el siguiente argumento:"
8. Antes de publicar, asigna al artículo la categoría Proyecto "Un cuento fantástico".
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21 Febrero 2006

Para escibir tu cuento fantástico has de seguir este plan de trabajo (algunos de los pasos ya los has dado o los estás dando):
1. Leer los posts en donde se explica qué es un cuento fántastico, los mecanismos del cuento fantástico y qué vamos a aprender escribiendo un cuento fantástico.
2. Leer cuentos fantásticos que muestren los diversos mecanismos de este género de relato.
3. Elegir uno de los mecanismos examinados y escribir el argumento del cuento que vas a componer (este argumento es un punto de partida: la idea se puede ir cambiando conforme el relato va avanzando). En este argumento -que escribirás usando el tiempo presente- ya se han de ver claramente las partes del relato: situación inicial, conflicto, desarrollo, desenlace y situación final.
4. Redactar una primera versión del cuento. Revisar la ortografía y la puntuación antes de publicarla.
5. Realización de actividades para trabajar el punto de vista o perspectiva, la descripción, el discurso relatado, los tiempos verbales, etc.
5. Redactar, en un post diferente, una segunda versión a la que se apliquen los conocimientos adquiridos con las actividades anteriores. Revisar esta segunda versión antes de publicarla.
6. Redactar en un post diferente, si es necesario, una tercera versión del relato.
7. Evaluar el proceso de trabajo y el texto final.
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20 Febrero 2006
Como hemos leído en clase "Casa tomada", puede ser interesante que leas la explicacion de su autor acerca del origen de ésta historia:

"Casa tomada" fue una pesadilla. Yo soñé "Casa tomada". La única diferencia entre lo soñado y el cuento es que en la pesadilla yo estaba solo. Yo estaba en una casa que es exactamente la casa que se describe en el cuento, se veía con muchos detalles, y en un momento dado escuché los ruidos por el lado de la cocina y cerré la puerta y retrocedí. Es decir, asumí la misma actitud de los hermanos. Hasta un momento totalmente insoportable en que -como pasa en algunas pesadillas, las peores son las que no tienen explicaciones, son simplemente el horror en estado puro- en ese sonido estaba el espanto total. Yo me defendía como podía, cerrando las puertas y yendo hacia atrás. Hasta que me desperté de puro espanto.
Te puedo dar un detalle anecdótico, me acuerdo muy bien de eso porque quedó una especie de gestalt completa del asunto. Era pleno verano, yo me desperté totalmente empapado por la pesadilla; era ya de mañana, me levanté (tenía la máquina de escribir en el dormitorio) y esa misma mañana escribí el cuento, de un tirón. El cuento empieza hablando de la casa -vos sabés que yo no describo mucho- porque la tenía delante de los ojos. Empieza con esa frase: "Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy las casas antiguas sucumben a la más ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia".
Pero de golpe ahí entró el escritor en juego. Me di cuenta de que eso no lo podía contar como un solo personaje, que había que vestir un poco el cuento con una situación ambigua, con una situación incestuosa, esos hermanos de los que se dice que viven como un "simple y silencioso matrimonio de hermanos", ese tipo de cosas.
Todo eso fue la carga que yo le fui agregando, que no estaba en la pesadilla. Ahí tenés un caso en que lo fantástico no es algo que yo compruebe fuera de mí, sino que me viene de un sueño. Yo estimo que hay un buen veinte por ciento de mis cuentos que ha surgido de pesadillas.
Julio Cortazar (Entrevista con Omar Prego Gadea
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13 Febrero 2006

1. Procedimientos narrativos:
- Contar adoptando un determinado punto de vista o perspectiva - narrativa.
- Usar diversas formas del discurso relatado: estilo directo, estilo indirecto, estilo indirecto libre.
- Describir de forma coherente con el conjunto del relato.
2. Conocimiento (práctico) de la lengua:
- Relación entre el pretérito imperfecto y el perfecto simple.
- Uso del pluscuamperfecto.
- Uso del condicional simple.
- Uso de perífrasis verbales.
- Vocabulario relacionado con sentimientos, percepción (sensorial e intelectual) y conducta.
- Ortografía de los verbos más usuales (y palabras de sus familias léxicas): haber, deber, saber, hacer, echar, ir, estar, ver, etc.
- Uso de B en el imperfecto de indicativo de la primera conjugación.
- Uso de la tilde según las reglas generales de la acentuación, pero también en vocales tónicas del hiato y en palabras que requieren tilde diacrítica.
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