Las partes del relato (1)
Estamos usando el siguiente cuento, de tradición oral, para identificar las partes de un relato:
Del ladrón a quien hacen creer que la luna sirve de escala
Sucedió que una noche de luna un ladrón y sus secuaces merodeaban por encima de la casa de un hombre rico. Había una ventana en la vivienda por donde le entraba la luz del astro. Al ruido de las pisadas despertó el dueño de la casa y, al sentirlas, pensó que a tales horas nadie sino ladrones andaría por sus tejados. Entonces despertó a su mujer y le dijo:
—Habla quedo, que he sentido ladrones andando encima de nuestro tejado; tú, cuando lo sientas cerca de aquí, dime: «¡Ay, marido! ¿No me dirás de qué modo has conseguido tantas riquezas como tenemos?». Yo fingiré no querer responderte, pero tú sígueme preguntando hasta que te lo diga.
Ella lo hizo como se lo había mandado el marido, con lo que el ladrón oyó sus palabras. Entonces respondió el hombre a su mujer:
-Tú ¿por qué lo preguntas? La suerte te deparó abundantes riquezas, así que come, bebe y alégrate, y no me preguntes eso, que si te lo digo puede oírme alguien, y podríamos arrepentirnos de las consecuencias que ello podría tener.
Y ella insistió:
-Por la fe que me debes, dímelo, que a tales horas nadie oirá lo que hablemos.
-Ya que quieres enterarte, te lo contaré. Has de saber que yo no he reunido todas estas riquezas sino robando.
-¿Cómo puede ser eso, pues las gentes siempre te han tenido por un hombre bueno?
-Todo lo conseguí gracias a una artimaña que inventé para hurtar, y era cosa tan encubierta y sutil que nadie advirtió jamás nada de mí.
A la pregunta de cómo habia sido aquello, el marido respondió:
-Yo salía con mis compañeros las noches que hacía luna. Subía a lo alto de la casa donde queríamos robar, y acercándome a alguna ventana por donde entraba la luna decía siete veces: “saulan, saulan”. Entonces me abrazaba al haz de luz y me deslizaba por él al suelo, de modo que nadie me sentía al caer; e iba de aquel aposento a todos los otros. Una vez en mi poder todo lo que hallaba, volvía al lugar donde había descendido, y abrazándome al rayo de luna, ascendía hasta la ventana. De semejante manera he ganado todo esto que tú ves.
Cuando los ladrones oyeron esto, se regocijaron diciendo:
-En esta casa vamos a encontrar más de lo que esperábamos; alegrémonos de lo que hemos oído, pues gracias a ello vamos a conseguir grandes ganancias.
Luego se estuvieron un largo rato quietos, hasta que creyeron dormido al dueño de la casa y lo mismo a su mujer; y una vez seguros de ello, el jefe de la pandilla fue a la ventana que estaba en lo alto de la casa, por donde entraba el rayo de luna, y dijo siete veces: “saulan, saulan”, y abrazado a la luz para descender por ella a la casa, se precipitó de cabeza. El dueño de la casa se levantó y le dio de golpes hasta dejarlo inmóvil. Y el ladrón exclamó:
-Merezco lo que me has hecho porque creí tus palabras y me engañé vanamente. Calila y Dimna (texto adaptado)
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Para hacer un buen resumen de un relato conviene analizar las cinco partes que lo componen. las partes de este relato son:
- Situación inicial: En una noche de luna, un hombre rico está durmiendo y se despierta sobresaltado al notar que hay ladrones en el tejado de su casa.
- Conflicto: El hombre quiere librarse de los ladrones.
- Desarrollo: Les tiende una trampa que consiste en haceles creer que los rayos de la luna sirven para descender a las casas para entrar en ellas a robar. El medio que usa para tenderles esta trampa es decirle a su mujer que todas sus riquezas las ha conseguido de este modo. Los ladrones lo oyen y lo creen.
- Desenlace: Los ladrones intentan entrar a la casa deslizándose por los rayos de la luna y se caen de cabeza.
- Situación final: El hombre se libra de los ladrones, que reciben su castigo.
